Cirugía Estética Corporal

Mamoplastía

Clinica arroyo

La mayoría de mujeres experimentan un desarrollo armónico de sus senos. Sin embargo, en otras el crecimiento se hace lento en relación con las caderas o el resto del cuerpo, los senos no crecen suficientemente y se desarrolla así un busto casi plano.
El deseo natural de tener buen aspecto y agradar hace que aquellas mujeres cuyos pechos no se ajustan a su propio ideal estético se sientan incómodas. La mamoplastia de aumento es una técnica de cirugía de las mamas destinada a mejorar el volumen y la forma del pecho femenino que le ayudará a sentirse mejor consigo misma.
También se aconseja la mamoplastia a pacientes que quieren igualar las dos mamas por tener una más grande que la otra, o que pretenden restaurar el volumen natural de sus senos reducido a causa de un embarazo, a pérdidas de peso o debido a la edad.
La Cirugía de Aumento de Senos NO INTERFIERE con la función de lactancia de la glándula mamaria. En otras palabras, la paciente podrá lactar sin ninguna dificultad después de que se realice la Cirugía.
La técnica utilizada permite colocar el implante en la porción superior detrás del músculo pectoral, y en la porción inferior detrás de la glándula mamaria. Esta disposición permite lograr que el resultado final sea un seno de apariencia completamente natural y armónica.
El cirujano no podrá poner prótesis mamarias cuando se de alguna de las siguientes situaciones:
- Cuando la paciente presente enfermedad maligna o premaligna y que no ha recibido tratamiento adecuado.
- Si la paciente está lactando.
- Si la paciente está embarazada.
- Cuando existe una infección activa en el organismo.
La utilización de la grasa del propio paciente, como material de relleno para restaurar y dar volumen o remodelar, evita cualquier posible rechazo o incompatibilidad, al tratarse de un material autólogo. Podemos definir a la grasa antóloga como el mejor material de relleno y el menos nocivo para el organismo.
Es muy importante la técnica de implantación de la grasa para asegurar que la misma sobreviva en la zona implantada y mantenga el volumen conseguido, logrando que la grasa no se reabsorba a largo plazo.
Para la obtención del tejido graso y posterior implante, se precisa de anestesia local y en algunas ocasiones de una sedación dependiendo del paciente y de la grasa necesaria que se precise en cada caso.
Las zonas donantes más frecuentes son: abdomen, cara interna de los muslos y rodillas, trocánteres (cartucheras) y papada.
Seguidamente el tejido graso es centrifugado para conseguir separar en tres estratos, el aceite (ácidos grasos), la grasa pura (que será la que infiltraremos) y los fluidos anestésicos, y la sangre, ubicados en la parte inferior.
Procederemos a separar la grasa pura del resto. Todo ello nos permite la obtención de 3 cc a 7 cc de grasa pura, con todas las opciones intactas para sobrevivir, por cada 10 cc de material succionado.
Resultados muy naturales tanto a la vista como al tacto, ya que el aumento de volumen se realiza con grasa, es decir, el mismo tipo de tejido que presenta la mama por naturaleza. Doble resultado: por un lado se produce el aumento mamario y, por otro, se estilizan las zonas corporales de donde se extrae la grasa donante.
Resultados permanentes: gracias a la optimización de la lipotransferencia, la perduración de la grasa alcanza niveles muy altos.
Sin cicatrices, ya que la grasa se infiltra mediante microinyecciones.





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Dr. Iván Arroyo Tovar, creador del Protocolo Arroyo de Seguridad en Liposucción. 38 años sin complicaciones significativas.
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